lunes, 16 de octubre de 2017

La rana zarevna [Cuento folclórico ruso]. Aleksandr Nikoalevich Afanasiev.

En un reino muy lejano reinaban un zar y una zarina que tenían tres hijos. Los tres eran solteros, jóvenes y tan valientes que su valor y audacia eran envidiados por todos los hombres del país. El menor se llamaba el zarevich Iván.

Un día les dijo el zar:

-Queridos hijos: Tomen cada uno una flecha, tiendan sus fuertes arcos y dispárenla al ocaso, y dondequiera que caiga, allí irán a escoger novia para casarse.

Lanzó su flecha el hermano mayor y cayó en el patio de un boyardo, frente al torreón donde vivían las mujeres; disparó la suya el segundo hermano y fue a caer en el patio de un comerciante, clavándose en la puerta principal, donde a la sazón se hallaba la hija, que era una joven hermosa. Soltó la flecha el hermano menor y cayó en un pantano sucio al lado de una rana.

El atribulado zarevich Iván dijo entonces a su padre:

-¿Cómo podré, padre mío, casarme con una rana? No creo que sea ésa la pareja que me esté destinada.

-¡Cásate -le contestó el zar-, puesto que tal ha sido tu suerte!

Y al poco tiempo se casaron los tres hermanos: el mayor, con la hija del boyardo; el segundo, con la hija del comerciante, e Iván, con la rana.

Algún tiempo después el zar les ordenó:

-Que sus mujeres me hagan, para la comida, un pan blanco y tierno.

Volvió a su palacio el zarevich Iván muy disgustado y pensativo.

-¡Kwa, kwa, Iván Zarevich! ¿Por qué estás tan triste? -le preguntó la Rana-. ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?

-¿Cómo quieres que no esté triste? Mi señor padre te ha mandado hacerle, para la comida, un pan blanco y tierno.

-¡No te apures, zarevich! Vete, acuéstate y duerme tranquilo. Por la mañana se es más sabio que por la noche -le dijo la Rana. CONTINUAR LEYENDO


domingo, 15 de octubre de 2017

Fantasía y realidad


Hasta mañana. Un poema de Mario Benedetti.

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.

sábado, 14 de octubre de 2017

¿Conocéis la MUERTE de EDGAR ALLAN POE? Historias de la Historia.

Edgar Allan Poe ha muerto. Murió anteayer en Baltimore. Esta noticia sorprenderá a muchos y unos pocos se apenarán”. Este escueto epitafio, que apareció en algunos periódicos americanos, el 9 de octubre de 1849, para dar a conocer la muerte de Poe, el genio de los relatos cortos y misteriosos, ya daba que pensar entre todos aquellos que supieran y quisieran leer entre líneas. 

Los factores de la exclusión educativa en España: Mecanismos, perfiles y espacios de intervención (UNICEF Comité Español).


Quizá la mejor presentación del informe elaborado por Unicef sean algunas de las palabras que se recogen como conclusiones en el propio texto:

“Este informe ha analizado los factores de exclusión educativa del sistema educativo español a partir de una triple mirada:
  • La definición del concepto de exclusión y sus mecanismos y ámbitos de intervención.
  • La escucha activa de la voz de los jóvenes que se encuentran en situación de exclusión educativa.
  • La sistematización de un modelo de factores de exclusión educativa junto con la definición de un conjunto de propuestas de intervención que actúa frente a diferentes tipos de desigualdad (económica, cultural, política y relacional) y a diferentes niveles de acción (política educativa, centro y aula).”
Una interpelación para todos/as los implicados/as en la mejora de la Educación, sea cual fuere el espacio en el que, por nuestra función, nos corresponda intervenir: política educativa, centro, aula…

viernes, 13 de octubre de 2017

Los niños que usan tabletas y smartphones empiezan a hablar más tarde.

Una creciente evidencia sugiere que el tiempo en la pantalla puede tener algunas consecuencias negativas para el desarrollo de los niños pequeños. En un nuevo estudio de casi 900 niños entre seis meses y dos años de edad, los investigadores encontraron que los que pasaban más tiempo usando dispositivos portátiles tenían más probabilidades de presentar retrasos en el desarrollo del habla, en comparación con los niños que no usaban los dispositivos o no los usaban tanto. Por cada 30 minutos de tiempo de la pantalla, hubo unaumento del 49% de riesgo de retraso de habla expresiva. La investigación, dirigida por pediatras en el Hospital for Sick Children de Canadá, fue presentada en la reunión anual de las Sociedades Académicas Pediátricas.

Los investigadores afirmaron no encontrar otros efecto del tiempo de la pantalla en otras habilidades de comunicación, tales como gestos o el lenguaje corporal. Pero vale la pena investigar el efecto sobre el habla.


“Lo que estos resultados muestran es que si los padres están tratando de abordar el desarrollo del lenguaje de sus hijos con aplicaciones educativas, probablemente no funcione a escala de población”, dice la Dra. Jenny Radesky, profesora asistente de pediatría conductual de desarrollo en la Universidad de Michigan y miembro del Comité Ejecutivo de la Academia Americana de Pediatría del consejo de comunicaciones y medios de comunicación.
Radesky, que no estuvo involucrada en el estudio, dice que hay una serie de razones por las que la Academia Americana de Pediatría desaconseja contra dispositivos portátiles para niños pequeños, y alienta a los padres a aprovechar este momento crítico de desarrollo interactuando directamente con sus hijos. Por un lado, los últimos estudios sugieren que los niños no son capaces de comprender la conexión entre el mundo bidimensional en la pantalla y el mundo tridimensional que los rodea. “Incluso si pueden imitar lo que ven en la pantalla, no siempre pueden transferir eso al mundo real y el resto de sus vidas”, dice. “El pensamiento simbólicoy la flexibilidad de la memoria es algo que las aplicaciones no han sido capaces de superar, no importa lo interactivas que sean”.

Incluso si los padres están exponiendo a sus bebés a dispositivos portátiles con contenido “educativo”, ese tiempo de la pantalla podría no estar ayudando a su desarrollo. Radesky también señala que la cantidad de tiempo que los niños pequeños pueden estar dedicando a las pantalla puede reflejar factores sociales, culturales y económicos que podrían tener más que ver con el estrés de los padres que con un cuidado consistente para el niño. Se necesitan más estudios para ver cómo estas cosas pueden afectar el desarrollo del niño, incluyendo el lenguaje expresivo.

“Lo importante es que las familias pongan límites a las pantallas para crear espacios y horarios para interacciones en vivo y el cara a cara con los niños. Puede no ser fácil, pero es importante.” dijo la Dra. Radesky.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Crónica de la jornada “Las pruebas de la educación”. Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

El pasado 17 de marzo el Bizkaia Aretoa acogió las jornadas “Las Pruebas de la educación”. Expertos en el área de la enseñanza hablaron sobre los métodos que están en auge: aprendizaje por proyecto, método Doman, métodos basados en las inteligencias múltiples o lateralidad cruzada. Así como los distintos problemas en su aplicación a los que se enfrenta el sistema educativo. El éxito de público asistente, en su mayoría proveniente del ámbito de la enseñanza, demuestra el interés que despierta este área, donde a tenor de los expertos participantes, no hay evidencias científicas que respalden los programas implantados actualmente.

Los resultados de los informes que evalúan los conocimientos y habilidades del alumnado en diferentes países como el informe PISA generan una preocupación por obtener un buen puesto en el ránking. Esto incide en la búsqueda, por parte de la comunidad educativa, de metodologías que garanticen unos mejores resultados.

Así mismo, los avances en neurociencia y la investigación del funcionamiento del cerebro en el proceso del aprendizaje fomentan la búsqueda de ese método único, válido para todos. Estos dos factores provocan que en nuestras escuelas se implementen metodologías y prácticas educativas en base a descubrimientos aún sin afianzar. CONTINUAR LEYENDO

Entrada relacionada:
  1. Las ideas erróneas sobre educación entre el profesorado: prevalencia, causas y soluciones

Sobre la autoras: Enara Calvo, estudiante de periodismo, y Ziortza Guezuraga, periodista, son colaboradoras de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

lunes, 9 de octubre de 2017

Día de la Biblioteca

Desde de 1997, cada 24 de octubre se conmemora el Día de la Biblioteca, una iniciativa de laAsociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, con el apoyo del Ministerio de Cultura, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo incendiada el 1992 durante la Guerra de los Balcanes. Esta conmemoración nació para trasladar a la opinión pública la importancia de la biblioteca como lugar de encuentro de los lectores de todas las edades con la cultura, y como un instrumento de mejora de la formación y la convivencia humana.

Cada año se encarga a un escritor y a un ilustrador, ambos de reconocido prestigio, la redacción del pregón y el diseño del cartel que se difunde entre todas las bibliotecas de España, asociados e interesados. Este año los elegidos han sido el Premio Nacional de Literatura Infantil 2016, Alejandro Palomas, y el ilustrador Manuel Marsol, último ganador del Premio Internacional de Ilustración Feria de Bolonia-Fundación SM. El acto conmemorativo tendrá lugar el día 24 de octubre en Talavera de la Reina (Toledo).

Texto del pregón: “Como Mary Poppins, pero sin volar

Soy sobrino de bibliotecaria. Desde que tengo memoria, mi tía, que acaba de cumplir ochenta años, me ha regalado un libro el día de mi cumpleaños. Primero fue la serie de Osear, con su Kina y su láser, de la gran Carmen Kurtz; llegaron después las aventuras de Los Cinco, algunos clásicos ilustrados, la gran Nada de Carmen Laforet… La lista es larga y el disfrute ha sido mágico, porque mi tía entiende la lectura como algo que cura, que aleja al inocente de lo que agrede, y yo -y ella lo sabe- siempre he sido demasiado vulnerable a lo que daña, sea o no imaginado, sea o no real.

Mi tía se llama Nuria y desde niña sufre mucho de la vista. Aun así, trabajó durante décadas fomentando el amor por la lectura en hombres y mujeres, chicos y chicas a los que no conocía, pero cuya mirada no tardó en aprender a leer, a identificar y a descifrar. Ella decía -y a veces dice todavía- que “repartía refugio”, y se emociona al recordarlo. La he oído también confesar en algunos momentos de nuestra historia común, que no fueron fáciles y que vivimos juntos: “Decidí ser bibliotecaria porque así me aseguraba de que, por muy mal que nos fueran las cosas, aunque faltara el agua caliente o la calefacción, siempre tendríamos un libro en casa”. Ahora, quince años después de su jubilación, soy yo quien le recomienda lecturas. Leemos un libro a la vez y nos juntamos cada quince días a comer y a comentar lo leído, en lo que hemos bautizado como “El club de las 2”, porque intentamos en lo posible que coincida con el día 2 de cada mes, a las 2, y porque somos dos almas lectoras que no tienen freno. Durante estos años de club, ella me ha contado cosas, muchas cosas de su vida en la biblioteca, y desde que la oigo hablar como lo hace sobre su amor por esa vocación, que no decrece a pesar del tiempo, no puedo dejar de maravillarme y de preguntarme cómo definiría yo a una bibliotecaria -o a un bibliotecario- llegado el caso.

Hasta hace unos meses no di con la respuesta.

Fue a raíz de la publicación de Un hijo, durante una charla en un centro de enseñanza de una capital andaluza. Y fue precisamente gracias a un niño de diez años que, junto con otros 100, había leído la novela y quería conocer a su autor. Por motivos de espacio, el acto tuvo lugar en la biblioteca del centro, con un par de profesoras y la encargada de la biblioteca. La charla fue muy intensa, mucho más de lo que yo esperaba, y se alargó. Cuando por fin llegamos al final del turno de preguntas, un niño que estaba sentado en la primera fila levantó la mano.

-A mí lo que más me ha gustado del libro es María -dijo refiriéndose a la orientadora del centro, que es, junto con el pequeño Guille, la protagonista del libro.

Quise saber por qué. El niño, llamado Ismael, se rio un poco y luego, mirando a una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta. dijo:

-Porque es igual que la seño Lourdes. -Una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta se encogió un poco y negó con la cabeza, incapaz de reprimir una sonrisa. Ismael no había terminado-. Vive en la biblioteca porque si no los libros a lo mejor se van. O se mueren.

Se hizo el silencio en la biblioteca. Nadie se rio. Nadie dijo nada. Fueron segundos llenos de respiraciones contenidas, de tensión y de infancia.

-Es que es bibliotecaria -volvió a hablar Ismael. Y al ver que yo lo miraba sin saber qué decir, debió de entender que necesitaba explicarse mejor, y añadió-: O sea, como Mary Poppins, pero sin alas.

Hoy es un día especial. Celebramos el Día de las Bibliotecas y celebramos también que cientos, miles de Mary Poppins sin alas velan por los libros que las habitan para que no se mueran ni se vayan, e Ismael siga creyendo que la vida está en los libros y su reflejo fuera. Hoy es el día en que, un año más, la magia se renueva y todas las bibliotecarias y bibliotecarios del mundo se saludan con una mirada cómplice y un largo. hermoso y tierno: “Supercalifragilísticoespialidoso”.

Texto: Alejandro Palomas / Ilustración: Manuel Marsol

Visita nuestra galería de ilustraciones dedicada a las bibliotecas

domingo, 8 de octubre de 2017

El don Juan. Un cuento de Benito Pérez Galdós.

«Ésta no se me escapa: no se me escapa, aunque se opongan a mi triunfo todas las potencias infernales», dije yo siguiéndola a algunos pasos de distancia, sin apartar de ella los ojos, sin cuidarme de su acompañante, sin pensar en los peligros que aquella aventura ofrecía.

¡Cuánto me acuerdo de ella! Era alta, rubia, esbelta, de grandes y expresivos ojos, de majestuoso y agraciado andar, de celestial y picaresca sonrisa. Su nariz, terminada en una hermosa línea levemente encorvada, daba a su rostro una expresión de desdeñosa altivez, capaz de esclavizar medio mundo. Su respiración era ardiente y fatigada, marcando con acompasadas depresiones y expansiones voluptuosas el movimiento de la máquina sentimental, que andaba con una fuerza de caballos de buena raza inglesa. Su mirada no era definible; de sus ojos, medio cerrados por el sopor normal que la irradiación calurosa de su propia tez le producía, salían furtivos rayos, destellos perdidos que quemaban mi alma. Pero mi alma quería quemarse, y no cesaba de revolotear como imprudente mariposa en torno a aquella luz. Sus labios eran coral finísimo; su cuello, primoroso alabastro; sus manos, mármol delicado y flexible; sus cabellos, doradas hebras que las del mesmo sol escurecían. En el hemisferio meridional de su rostro, a algunos grados del meridiano de su nariz y casi a la misma latitud que la boca, tenía un lunar, adornado de algunos sedosos cabellos que, agitados por el viento, se mecían como frondoso cañaveral. Su pie era tan bello, que los adoquines parecían convertirse en flores cuando ella pasaba; de los movimientos de sus brazos, de las oscilaciones de su busto, del encantador vaivén de su cabeza, ¿qué puedo decir? Su cuerpo era el centro de una infinidad de irradiaciones eléctricas, suficientes para dar alimento para un año al cable submarino. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 7 de octubre de 2017

2 Entrevistas a la escritora y activista india Arundhati Roy en El País y en la Cadena SER.

1. ENTREVISTA EN EL PAÍS

Veinte años después del éxito mundial de 'El dios de las pequeñas cosas', la autora india vuelve a la novela y hurga en la herida del nacionalismo hindú con 'El ministerio de la felicidad suprema'

Arundhati Roy tiene maneras suaves y voz dulce con las que expone opiniones contundentes. Para evitar las polémicas que la envuelven (en realidad, violencia pura), la escritora india promociona su novela por todo el mundo menos por el suyo. “No quiero que la noticia de mi nueva obra sea que han destruido la librería”, explica en Cascais (Portugal), donde participa en el Festival Internacional de Cultura. Hoy está en la ciudad portuguesa, mañana en Fráncfort, ayer en Londres y dentro de unos días en Barcelona. Una gira por una veintena de países para anunciar El ministerio de la felicidad suprema, el regreso de la escritora india a la novela después de El dios de las pequeñas cosas, la obra iniciática que sorprendió al mundo literario: ocho millones de copias v
endidas en 42 idiomas. Entonces, Arundhati Roy tenía 35 años, ahora ha cumplido los 55.

2. ENTREVISTA EN LA CADENA SER



viernes, 6 de octubre de 2017

El árbol que hablaba. Anónimo: África.

Había un lobo en la selva. Un día, cuando estaba afuera paseando, encontró a un árbol que tenía unas hojas que parecían caras de personas. Escuchó atentamente y pudo oír al árbol hablar.

El lobo se asustó y dijo:

-Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Tan pronto como hubo dicho estas palabras, alguna cosa que no pudo ver lo golpeó y lo dejó inconsciente. No sabía durante cuánto tiempo había estado allí tendido en el suelo, pero cuando despertó estaba demasiado asustado para hablar. Se levantó inmediatamente y empezó a correr.

El lobo estuvo pensando acerca de lo que le había ocurrido y se dio cuenta de que podía usar el árbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontró a un antílope. Le contó lo del árbol que hablaba, pero el antílope no le creyó.

-Ven y lo verás tu mismo -dijo el lobo- pero cuando llegues delante del árbol asegúrate de decir estas palabras: “Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante”. Si no las dices, morirás.

El lobo y el antílope se acercaron hasta el árbol que hablaba. El antílope dijo:

-Has dicho la verdad, lobo, hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Tan pronto como dijo esto alguna cosa lo golpeó y lo dejó inconsciente. El lobo cargó con él a su espalda y se lo llevó a casa para comérselo. “Este árbol que habla solucionará todos mis problemas”, pensó el lobo. “Si soy inteligente nunca más volveré a pasar hambre.”

Al día siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato se encontró con una tortuga. Le contó la misma historia que le había contado al antílope, y la llevó hasta el lugar. La tortuga se sorprendió cuando vio al árbol hablante.

-No creía que esto fuera posible -dijo- hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cayó inconsciente. El lobo la arrastró hasta su casa y la puso en una olla. Pensó en hacer una estupenda sopa. CONTINUAR LEYENDO

Tajín y los siete truenos. Cuento popular totonaca.




jueves, 5 de octubre de 2017

El fumador de pipa. Un cuento fantástico de Martin Armstrong.

Por lo general no me importa caminar bajo la lluvia, pero en aquella ocasión la lluvia era torrencial y aún tenía diez millas que recorrer. Por eso me detuve ante la primera casa, más o menos a una milla del pueblo siguiente, y miré por encima de la cancela del jardín. La casa no tenía un aspecto muy prometedor, pues vi enseguida que estaba vacía. Todas las ventanas estaban cerradas, y no había una sola con persianas ni visillos. Por una de ellas, del piso bajo, vi paredes desnudas, la desnuda repisa de una chimenea y una parrilla vacía. También el jardín estaba descuidado, los lechos de flores llenos de hierbas; apenas se lo habría reconocido como tal jardín de no ser por la cerca, los vestigios de senderos rectos y los arbustos de lilas que estaban en plena flor y que regaban de agua la hierba cada vez que el viento los sacudía.

Es fácil imaginar, pues, que me sorprendiera cuando un hombre salió de entre las lilas y vino hacia mí lentamente por el sendero. Lo sorprendente no era sólo que estuviera allí, sino que paseaba por allí sin objeto, con la cabeza descubierta y sin impermeable, bajo aquella lluvia que empapaba y calaba. Era un hombre más bien gordo y vestido de clérigo, canoso, calvo, bien afeitado, con el aspecto engreído de intensidad excesiva que ve uno en los retratos de William Blake. Advertí en seguida cómo los brazos le colgaban desmayadamente junto a los costados. Sus ropas y –lo que lo hacía aún más extraño– su cara estaban chorreando agua. No parecía notar en absoluto la lluvia. Pero yo sí. Estaba empezando a correrme por el pelo y a bajarme por el cuello, y dije:

Usted perdone, señor, pero ¿puedo pasar a guarecerme?

Se sobresaltó y alzó unos ojos desconcertados que se encontraron con los míos.

–¿Guarecerse?–dijo.

–Sí –respondí yo–, de la lluvia.

–Ah, de la lluvia. Sí señor, no faltaría más. Hágame el favor de pasar.

Abrí la cancela del jardín y lo seguí por un sendero hacia la puerta principal, donde él se hizo a un lado con una leve inclinación para dejarme pasar primero.

–Me temo que no lo encontrará muy acogedor –dijo cuando estábamos ya en la entrada–. No obstante, pase usted, señor; aquí dentro, la primera puerta a la izquierda.

La habitación, que era amplia y con un ventanal saledizo dividido en cinco vidrieras, estaba vacía, con la excepción de una mesa y un banco de madera de pino y una mesa más pequeña en un rincón cerca de la puerta y sobre la que había una lámpara no encendida.

–Hágame el favor de sentarse, señor –dijo, señalando el banco con otra leve inclinación. 

Había una cortesía anticuada en sus modales y en su manera de hablar. Él no se sentó, sino que dio unos pasos hasta el ventanal y se quedó de pie, mirando el jardín chorreante, los brazos aún colgándole ociosamente junto a los costados. CONTINUAR LEYENDO

APRENDIZAJE COOPERATIVO, “ÉXITO PARA TODOS” Y REFORMA BASADA EN LA EVIDENCIA PARA TODOS. Un artículo de Robert E. Slavin, Johns Hopkins University y Universidad de York

Durante el siglo XX, la medicina, la agricultura, la tecnología y otros campos abrazaron una idea simple pero poderosa. Usa lo que funciona. Empezaron a exigir que las medicinas innovadoras, las semillas y las máquinas fueran probadas antes de ser usadas en todos los lugares. El resultado fue un progreso revolucionario en cada uno de estos campos, que continua hoy. La reforma basada en la evidencia de cualquier área no sólo protege al público de las innovaciones ineficaces; también crea una dinámica de mejora progresiva en la que están trabajando muchos investigadores y creadores para reemplazar las mejores soluciones de hoy con algo incluso más eficaz, confiando en que el mercado adoptará las innovaciones comprobadas de una manera entusiasta.

Antes de que la evidencia llegara a ser importante en la medicina, la agricultura y la tecnología, los productos y los tratamientos de cada área eran repartidos por el marketing, el boca a boca y la tradición. En el siglo XIX, por ejemplo, ya había muchos conocimientos de medicina pero ni los médicos ni el público general lo prestaban la atención necesaria. A principios de 1900, William Halsted, un investigador médico de la Universidad Johns Hopkins dedicó treinta años intentando, con un éxito limitado, convencer a los médicos de lavarse las manos antes de las operaciones y de usar procedimientos que habían sido válidos en en la investigación volviendo a 1860.

Hoy la práctica de la educación está en el mismo punto precientífico que la medicina estuvo hace cien años. Tenemos muchos conocimientos de educación y los educadores a veces la dedican atención como los médicos lo hicieron en 1907. Sin embargo, hay una investigación limitada al evaluar programas específicos, prácticas o materiales y lo que hay es raramente consecuente en las decisiones de los educadores. Como resultado, decisiones importantes sobre los programas educativos tienden a estar basados en el marketing, el boca a boca, la tradición y la política. Esto no sólo fracasa en proveer los mejores programas educativos a los niños vulnerables, sino que además elimina cualquier incentivo para que los investigadores creen programas y tecnología que en realidad funcione mejor que las prácticas actuales. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 4 de octubre de 2017

Tertulias musicales: MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Una propuesta de AUDICIÓN ACTIVA con Beethoven, Chopin, Mozart… y Monkey Symphony.


 Monkey Symphony, un precioso corto creado por cuatro alumnos de ESMA (École Supérieure des Métiers Artistiques)

La escucha activa nos puede servir para que nuestro alumnado conozca algunas de las grandes obras del repertorio pianístico y como no, para trabajar su memoria musical. Se trata de reconocer las obras clásicas que aparecen en la animación. Estas están en esta entrada del Blog RZ100arte, en donde también encontraréis algunas pautas y algún otro ejemplo para la escucha activa.



Ellas, las mujeres que fueron borradas de los libros de Historia del Arte.

Autorretrato en Bugatti verde', Tamara de Lempicka (1925)
Desde Ende o Sofonisba Anguissola a Tamara de Lempicka o Maruja Mallo. Manuel Jesús Roldán recupera a las artistas olvidadas por la tradición androcéntica del arte

El Museo del Prado se marcó hace justo un año un tanto (con décadas de retraso, todo sea dicho) cuando dedicó por primera vez en sus dos siglos una exposición dedicada en exclusiva a una mujer. La pintora flamenca barroca Clara Peeters fue la encargada de romper el tabú del patriarcado artístico. Para muestra, un botón: en la pinacoteca nacional hay obra de más de 5.000 hombres y tan solo de 53 mujeres. De las cerca de 8.000 pinturas catalogadas (expuestas y en los almacenes), solo cuatro de artistas mujeres se exhiben.

La Historia del Arte la han protagonizado infinidad de féminas. Han sido las modelos y musas. Las protagonistas de algunos de los cuadros más importantes de todas las épocas. Ahí están las señoritas de Avignon, las majas, la Mona Lisa, las venus, las bailarinas de Degas o las prostitutas de Touluse-Lautrec. Son solo algunos ejemplos evidentes porque mientras las mujeres se dejan ver en las paredes de los museos, muy pocas son las que firman los lienzos que cuelgan de ellas.

Cuenta Manuel Jesús Roldán en ‘Eso no estaba en mi libro de Historia del Arte’ (Almuzara) que la concepción decimonónica de la mayoría de los manuales del tema las excluyeron aunque hubiera mujeres retratistas de Corte, escultoras de cámara o pintoras religiosas. “Han sido silenciadas y su rescate del olvido, afortunadamente recuperado en los últimos años, merece todos los empeños”, escribe en esta obra que recopila ‘anécdotas’ artísticas como aquellas obras cumbres del arte que en su momento fueron rechazadas y censuradas, los primeros selfis hechos al óleo, las facetas más escabrosas de algunos creadores y, sobre todo, recupera el nombre y la historia de varias de las artistas más importantes pero aún así olvidadas. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: elconfidencial.com

martes, 3 de octubre de 2017

Consejos para leer en voz alta para niños y niñas.


  • Leer el cuento al menos una vez antes de presentarlo a los pequeños, para familiarizarse con el texto.
  • Ensayar, también, para asegurarse de leer con la mayor claridad posible.
  • No hablar con demasiada rapidez y pronunciar bien las sílabas.
  • Prestar atención a los escuchas, para involucrarlos en el desarrollo de la historia. Se puede hacer preguntas, por ejemplo, aunque no acerca de lo que ya han escuchado –no se trata de un examen– sino acerca de lo que no se ha relatado todavía (qué creen que va a pasar, etcétera).
  • Considerar que se pueden cambiar algunas palabras –para acercar más el sentido del cuento a quienes escuchan, por ejemplo–, pero sin desvirtuar su sentido ni su anécdota.
  • Al terminar, conversar con niñas y niños acerca de la historia que escucharon.
  • Y dar oportunidad de que ellos hablen, incluso si la conversación se separa del tema del cuento. Parte importante de esta actividad es que las personas involucradas puedan, también, llegar a hablar de sus propias experiencias.

domingo, 1 de octubre de 2017

"Caperucita roja tal como se lo contaron a Jorge". Un cuento de Luis Pescetti

Este libro del argentino Luis Pescetti, ejemplifica de manera divertida la tensión y la diferencia que hay entre el imaginario adulto y el del niño, al retratar las dos versiones del cuento que imaginan el padre y el hijo.




jueves, 28 de septiembre de 2017

Estados de ánimo. Un poema de Mario Benedetti.


Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas

unas veces me siento
como acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.

pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones

una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces

sereno en mi confianza
confiado en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.


"La cizaña". Un cuento de Concha Espina.

Tengo, tengo, tengo;
tú no tienes nada;
tengo tres ovejas
en una cabaña...


Cantan así unas niñas, jugando al corro, en el jardín de un colegio, sombreado por unos árboles tan atrevidos que casi están metiendo sus ramas en mi cuarto de trabajo.

La canción es lenta, suave, con esos dejos largos y melancólicos, propios de la música norteña.

Y aun se diría que este ¡nocente cántico infantil había nacido aquí mismo, en uno de estos invernales montañeses, donde hay niños que pastorean con sus ovejas brañas arriba, despacito, atristados; tal vez inventando una dulce cancioncilla. . .

Estas niñas, que andan a la rueda, moviendo los bracitos enlazados, al compás de su copla, visten unos delantales de percal, plegados sin adornos sobre un gracioso canesú ; calzan zapatitos blancos de lona y llevan el cabello cortado a lo paje, al ras de las orejitas, retirado de la frente con un lazo chiquitín.

Y ahora han llegado en su cantar a un estribillo un poco triste que dice:

Palomita blanca de mayo,
llévame de aquí ;
llévame a mi pueblo
donde yo nací...


Aunque las niñas no han nacido en otro pueblo, me parece a mí que tiemblan con alguna pena sus voces en esta suspirante rima de la palomita blanca...

De pronto se deshace la rueda y hay un revoloteo de falditas agitadas y de pies saltadores. CONTINUAR LEYENDO


Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura.Un artículo de Tereixa Constenla publicado en El País.


Una exposición en el Museo Nacional de Ciencias Naturales aborda la obra y la vida de las mujeres distinguidas por la Academia sueca


Concha Espina (Santander, 1869-Madrid, 1955) es más que una estación de metro. O es una estación de metro porque fue mucho más: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva. Fue también —y ya se borró del recuerdo colectivo— la escritora española que estuvo más cerca del Nobel. En 1926 perdió frente a la italiana Grazia Deledda.

Una exposición dedicada a las mujeres que han ganado el premio a lo largo de la historia (48, una de ellas, Marie Curie, en dos ocasiones) recupera también la historia de la autora que pudo ser y no fue. Espina llegó a estar propuesta en nueve ocasiones y, en tres de ellas (1926, 1929 y 1931), fue candidata. "Fue propuesta al Nobel por 25 nominadores de numerosos países, entre ellos los españoles Jacinto Benavente, Gerardo Diego o Santiago Ramón y Cajal", señala Belén Yuste, una de las comisarias de la muestra, que se puede visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) hasta el próximo 20 de marzo. En la exposición, Espina comparte un espacio, A punto de Nobel, junto a la polaca Irena Sendler, que salvó a 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia.

Tampoco accedería a la Real Academia de la Lengua (RAE), si bien fue distinguida con su premio por la obra Tierra de Aquilón en 1924. Concha Espina fue una autora popular —el tirón de su primera novela, La niña de Luzmela, hizo que el pueblo donde se inspiró adoptase este topónimo— y reconocida por las instituciones, también internacionales. Fue vicepresidenta de la Hispanic Society (pese a ello ha estado ausente de la muestra del Museo del Prado) y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 27 de septiembre de 2017

"El hombre de arena". Uno de los cuentos más famosos de E.T.A. Hoffmann

Es el cuento más célebre de Hoffmann: fue la fuente principal de la ópera de Offenbach; ha dado pie a un ensayo de Freud sobre lo «perturbador». Escoger uno entre los muchos cuentos de Hoffmann es difícil: si elijo Der Sandmann no es por confirmar la elección más obvia, sino porque este cuento me parece en verdad el más representativo del máximo autor del género durante el siglo XIX (1766-1822), el más rico en sugestión y el de mayor contenido narrativo. El descubrimiento del inconsciente acontece aquí, en la literatura fantástica romántica, casi cien años antes de que aparezca su primera definición teórica.

Las pesadillas infantiles de Nataniel -el cual identifica el coco que su madre le evocaba para que se durmiese con el siniestro personaje del abogado Coppelius, amigo de su padre, y se convence de que éste es el ogro que arranca los ojos a los niños- le siguen acompañando de adulto. Mientras estudia en la ciudad, cree descubrir a Coppelius en el piamontés Coppola, vendedor de barómetros y gafas. El amor por la hija del profesor Spalanzani, Olimpia, que no es una muchacha, pese a lo que todos creen, sino un maniquí (este tema del autómata, de la muñeca, reaparecerá con frecuencia en la literatura fantástica), se ve trastornado por nuevas apariciones de Coppola-Coppelius hasta que se consuma la locura de Nataniel. (Italo Calvino. Cuentos fantásticos del XIX)

EL HOMBRE DE ARENA

Nataniel a Lotario

Sin duda estarán inquietos porque hace tanto tiempo que no les escribo. Mamá estará enfadada y Clara pensará que vivo en tal torbellino de alegría que he olvidado por completo la dulce imagen angelical tan profundamente grabada en mi corazón y en mi alma. Pero no es así; cada día, cada hora, pienso en ustedes y el rostro encantador de Clara vuelve una y otra vez en mis sueños; sus ojos transparentes me miran con dulzura, y su boca me sonríe como antaño, cuando volvía junto a ustedes. ¡Ay de mí! ¿Cómo podría haberles escrito con la violencia que anidaba en mi espíritu y que hasta ahora ha turbado todos mis pensamientos? ¡Algo espantoso se ha introducido en mi vida! Sombríos presentimientos de un destino cruel y amenazador se ciernen sobre mí, como nubes negras, impenetrables a los alegres rayos del sol. Debo decirte lo que me ha sucedido. Debo hacerlo, es preciso, pero sólo con pensarlo oigo a mi alrededor risas burlonas. ¡Ay, querido Lotario, cómo hacer para intentar solamente que comprendas que lo que me sucedió hace unos días ha podido turbar mi vida de una forma terrible! Si estuvieras aquí podrías ver con tus propios ojos; pero ciertamente piensas ahora en mí como en un visionario absurdo. En pocas palabras, la horrible visión que tuve, y cuya mortal influencia intento evitar, consiste simplemente en que, hace unos días, concretamente el 30 de octubre a mediodía, un vendedor de barómetros entró en mi casa y me ofreció su mercancía. No compré nada y lo amenacé con precipitarlo escaleras abajo, pero se marchó al instante.

Sospechas sin duda que circunstancias concretas que han marcado profundamente mi vida conceden relevancia a este insignificante acontecimiento, y así es en efecto. Reúno todas mis fuerzas para contarte con tranquilidad y paciencia algunas cosas de mi infancia que aportarán luz y claridad a tu espíritu. En el momento de comenzar te veo reír y oigo a Clara que dice: «¡son auténticas chiquilladas!» ¡Ríanse! ¡Ríanse de todo corazón, se los suplico! Pero ¡Dios del cielo!, mis cabellos se erizan, y me parece que los conjuro a burlarse de mí en el delirio de la desesperación, como Franz Moor conjuraba a Daniel. Vamos al hecho en cuestión. CONTINUAR LEYENDO

lunes, 25 de septiembre de 2017

Por qué la lectura no terminará jamás. Un artículo de Carolina Cattaneo sobre Michèle Petit

Tendría unos 4 años, Michèle, cuando su padre le regaló un libro animado de esos que al abrirlo despliegan figuras. La pequeña miró los paisajes en relieve y sintió un placer infinito. Página a página descubría otro mundo, uno en miniatura, acorde con su medida. Un mundo distinto del que la rodeaba y en el que crecía, la Francia gris de posguerra.

Tendría unos 4 años, Michèle, y aquel encuentro con la literatura poco le anunció sobre su futuro como investigadora de renombre en torno a la lectura. Ese libro objeto de figuras en relieve hizo lo que los libros, las historias y los relatos suelen hacer con lectores de 4 años:le mostró un universo inesperado, la fascinó, le abrió un camino íntimo e intransferible. Le dio de probar la hermosa perdición de entregarse a la fantasía y a la ensoñación. La deslumbró.

Varios años más tarde, para la antropóloga francesa Michèle Petit, aquella escena sería recordada (“reconstruida”, dice) como la escena iniciática, el punto exacto en que las personas firman su pacto con los libros.
[...] LECTURA REPARADORA

  • "Si no se percibe como algo impuesto, un texto leído puede permitir desprenderse de la situación en la que uno se encuentra, abrir el espacio. Sustituye con un ritmo y una narración ordenada el caos interior y exterior, y a veces le envía unos ecos de la parte más profunda de sí mismo, pero en una forma transpuesta. No se les lee a los chicos desvinculados del conflicto armado relatos de secuestros perpetrados por la guerrilla, sino la leyenda del Mohán, un ogro seductor que se lleva a los niños o a las jóvenes lavanderas. Una leyenda o una poesía permiten leer las páginas dolorosas de su vida de manera indirecta, hablar de la propia historia de otro modo, distanciarse de ella, compartirla."

  • En las entrevistas con los lectores, ellos evocan a menudo el papel que desempeña la lectura en el descubrimiento y la construcción de sí mismos. Esa dimensión se percibe con claridad en la infancia, la adolescencia o la juventud. Pero también puede ser crucial en etapas de la vida en las que debemos reconstruirnos: cuando fuimos golpeados por un duelo, una enfermedad, un accidente o una pena de amor; cuando hemos perdido nuestro empleo; cuando atravesamos una depresión o una crisis psíquica, todas esas pruebas que conforman nuestro destino, cosas que afectan negativamente la representación que tenemos de nosotros mismos y el sentido de nuestra vida (…). Lo que describe la gente, cualquiera sea su origen social, cuando evoca las lecturas importantes de su vida, es a menudo lo siguiente: de tanto en tanto una frase nos lee, nos da noticias nuestras. Y en resonancia con las palabras del autor, nos surgen palabras inéditas. Es un poco como si, a la vez, nos volviéramos el narrador de lo que vivimos”.
Fuente: sophiaonline.com.ar

"Se ha ido. Ya no como..." y "Mis versos, escritos tan temprano..." Dos poemas de Marina Tsvetáieva.

Se ha ido. Ya no como...

Se ha ido. Ya no como:
quedó sin gusto el pan.
Se ha ido - todo es tiza
si lo llego a tocar.

...Para mí, era el pan,
era la nieve;
ya la nieve no es blanca,
el pan no sabe a nada.

Mis versos, escritos tan temprano...

Mis versos, escritos tan temprano
que no sabía aún que era poeta,
inquietos como gotas de una fuente,
como chispas de un cometa,

lanzados como ágiles diablillos al asalto
del santuario donde todo es sueño e incienso,
mis versos de juventud y de muerte
-¡mis versos, que nadie lee!-,

en el polvo de los estantes dispersos
-¡que ninguna mano toca!-,
como vinos preciosos, mis versos
también tendrán su hora.


domingo, 24 de septiembre de 2017

La felicidad. Un cuento de Guy de Maupassant.

Era la hora del té, antes que trajeran las luces. La ciudad dominaba el mar; el sol, que acababa de ponerse, había dejado el cielo rosa a su paso, salpicado de polvo de oro; y el Mediterráneo, sin una arruga, sin un estremecimiento, todavía resplandeciente bajo el día agonizante, parecía una interminable plancha de metal pulimentado.

Lejos, a la derecha, las montañas escarpadas dibujaban su perfil negro sobre el púrpura pálido del poniente.

Se hablaba del amor, se discutía sobre este viejo tema, volviéndose a decir las cosas ya dichas tantas veces. La suave melancolía del crepúsculo hacía pesadas las palabras, produciendo un sentimiento de ternura en las almas, y aquella palabra, “amor”, constantemente pronunciada, tan pronto por la voz fuerte de un hombre como por una voz femenina de timbre ligero, parecía llenar el saloncito, en el que revoloteaba como un pájaro, pesando en su atmósfera como una aparición.

¿Se puede amar durante muchos años seguidos?
-Sí -decían algunos.
-No -aseguraban otros.

Distinguían los diversos casos, establecían diferencias, e citaban ejemplos; y todos, hombres y mujeres, estaban llenos de recuerdos que les volvían y turbaban, pero que no podían citar aunque los tenían a flor de labios, y parecían emocionados, hablaban Lejos, a la derecha, las montañas escarpadas dibujaban su perfil negro sobre el púrpura pálido del poniente.

Se hablaba del amor, se discutía sobre este viejo tema, volviéndose a decir las cosas ya dichas tantas veces. La suave melancolía del crepúsculo hacía pesadas las palabras, produciendo un sentimiento de ternura en las almas, y aquella palabra, “amor”, consde aquel tema vulgar y soberano, del acuerdo tierno y misterioso de dos seres, con una emoción honda y un interés ardiente.

De pronto, alguien, con la mirada fija en un punto lejano, exclamó:

-¡Miren allí! ¿Qué es aquello?

Sobre el mar, en el horizonte, surgía una masa gris, enorme y confusa.

Las mujeres se levantaron y contemplaron sin comprender aquel fenómeno sorprendente que jamás habían visto.

Alguien dijo:

-Es Córcega. Se la ve así dos o tres veces al año en ciertas condiciones atmosféricas excepcionales, cuando el aire, de una limpidez perfecta, no la oculta con esas brumas de vapor que siempre velan las lejanías.

Vagamente, se distinguían las crestas de las montañas, donde creyeron reconocer la nieve. Todos quedaron sorprendidos, turbados, casi asustados por aquella brusca aparición de una tierra, por aquel fantasma salido del mar. Así debieron de ser las extrañas visiones que tuvieron los navegantes que, como Colón, partieron a través de los océanos inexplorados. CONTINUAR LEYENDO
 

Voy a comedte. Un álbum ilustrado de Jean-Marc Derouen / Laure du Fay.


En el bosque, entre los abetos, había un lobo...
¡Un enrome, y malvado lobo!
Estaba hambriento...Muy hambriento..
Pero que muy muy muy hambriento...
Y esperaba al acecho...
Esperaba que ante él pasase
un buen plato de carne fresca.

Una mañana, por el camino, apareció un conejo.
Un conejito blanco, tierno, bien relleno, sonrosadito,
un conejito blanco que iba tan contento,
camino del mercado ecológico,
a comprarse 3 kilos de zanahorias frescas.

El lobo dio un gran salto y grito: " aHHHahhhhhHHHH!
¡Voy a comeDte, conejito blanco!
¡Voy a comedte ahoDa miDmo!"
-¡Espera...enorme y malvado lobo, espera!
¡Puedes repetir lo que has dicho?
-Si, clado. He dicho: ¡Voy a comedte, conejito
blanco! ¡Voy a comedte ahoda midmo!
el conejito dle dijo-¡OOOOOoooooooh!
Me da la impresión de que tienes
un pelo en la lengua.
Y que debe de ser muy molesto...
venga, enorme y malvado lobo,
abre la boca para que pueda ver si.. 


sábado, 23 de septiembre de 2017

SI TIENES UN PAPÁ MAGO… Un cuento de Gabriela Keselman.

Había una vez un niño que, cada mañana, dejaba un sueño a medias.

Primero saltaba sobre la cama, y luego, fuera de la cama. Se vestía tan deprisa que se equivocaba al ponerse un calcetín.

A punto estaba de lavarse las manos…, pero decidía que la izquierda no estaba sucia.

Luego, salía patinando por el pasillo. En fin, Chiqui hacía, ni más ni menos, lo de todos los días.

Y es que, cuando papá esperaba en la puerta, no había que retrasarse. Sobre todo, si se trataba de un papá mago. Como el suyo. 

Era un mago muy especial que , siempre, le despedía con un regalo maravilloso. Le daba unas palabras. Pero no unas palabras de esas del montón. Eran palabras, mágicas.

Chiqui le guiñaba un ojo y las guardaba en su bolsillo secreto.

Así cada mañana, emprendía el camino al colegio.

Primero pasaba por la casa de Mijito. La mamá de Mijito también le acompañaba hasta la puerta. Pero como no era maga, sino dentista, no le daba palabras mágicas. Le daba palabras dentales.

-¡ Mijito, lávate los dientes antes y después de comer! ¡Y mientras masticas también! ¡Y ni se te ocurra mordisquear el lápiz! – le decía.

Luego, le daba un cepillito azul, uno morado y uno amarillo. Y, además, una pegatina en la que ponía:

LOS CHICLES SON UN ASCO

Y una gorra, que tenía escrito con grandes letras bordadas:

SUPERFLÚOR AL ATAQUE

Chiqui miraba a su amigo con gesto divertido. Pero su amigo le miraba con cara de dolor de muelas. Entonces, Chiqui se ponía la mano en el pecho, donde tenía el bolsillo de las palabras mágicas. Y sonreía a Mijito con tantas ganas, que lo malo ya no parecía tan malo.

Al fin, se iban los dos juntos hacia el colegio. CONTINUAR LEYENDO

Entrevista a Maurice Sendak.


"Cuando mi padre me leía, yo me recostaba sobre él y me volvía parte de su pecho o de sus brazos. Y yo creo que los niños que son abrazados y sentados en las piernas -deliciosamente acariciados- siempre asociarán la lectura con los cuerpos de sus padres, con el olor de sus padres. Y eso siempre te hará lector. Porque ese perfume, esa conexión sensorial dura para toda la vida.

Al fin y al cabo, somos animales. Si observamos a los cachorros, veremos que necesitan "ser lamidos" para sobrevivir. Pues bien, nosotros también necesitamos ser "lamidos" para sobrevivir. Y la lectura se convierte, de alguna manera, en un lamido. Cuando no solo hoy es un cuento entrañable, sino que además estás apretado por la persona más importante para ti en el mundo, la conexión que se establece no puede disolverse. Por ejemplo, ahora estoy leyendo a Shakespeare de corrido, y cuando me alarmo y me asusto, y me detengo y vuelvo a comenzar, hay una especie de conexión visceral con mi padre, como lector, que me hace continuar.

Si hay algún consejo que yo puedo dar, es ese: si estás buscando una manera de acercarte a tus hijos, no hay nada mejor que sentarlos en las piernas y leer. Cuando los pones frente a un computador o a un televisor, los estás abandonando. Los estás abandonando porque están sentados en un sofá o en el piso y probablemente están abrazando a un perro. Pero no te están abrazando a ti."

 Maurice Sendak. De una entrevista al autor en Home Arts (internet)

viernes, 22 de septiembre de 2017

A sus paisanos. Un poema de Luis Cernuda en el 102 aniversario de su nacimiento

Me encanta este poema porque me recuerda lo que me ha sucedido a mí no hace mucho con determinadas personas a las que consideraba amigas y que me calumniaron y difamaron cuando emprendí un camino propio fuera de los dictados del "politburo" de las Tertulias Literarias Dialógicas. ¡Va por ellos y ellas!

No me queréis, lo sé, y que os molesta
cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende.
¿culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.
Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
leyenda alguna, caísteis sobre un libro
primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.

¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos
inventados de mí por cuatro amigos
(¿Amigos?), que jamás quisisteis
ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban
a la persona misma así traspuesta.
Mas vuestra mala fe los ha aceptado.
Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,
respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,
sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.

Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
aquí. Y entonces la ignorancia,
la indiferencia y el olvido, vuestras armas
de siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
a otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
precipitó en la nada, como al gran Aldana.

De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,
pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo,
criado estuve en ella y, por eso, es la mía,
a mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis
expresas excepciones,
a vuestros escritores de hoy ya no los leo.
De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,
escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros
Al viento del olvido que, cuando sopla, mata.

Si vuestra lengua es la materia
que empleé en mi escribir y, si por eso,
habréis de ser vosotros los testigos
de mi existencia y su trabajo,
en hora mala fuera vuestra lengua
la mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
a mi persona y mi trabajo echar afuera
de la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.

Grande es mi vanidad, diréis,
creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena
y acusándoos de no querer la vuestra darle.
Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano
con amor hecho, merece la atención de los otros,
y poetas de ahí tácitos lo dicen
enviando sus versos a través del tiempo y la distancia
hasta mí, atención demandando.
¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.

Mas no todos igual trato me dais,
que amigos tengo aún entre vosotros,
doblemente queridos por esa desusada
simpatía y atención entre la indiferencia,
y gracias quiero darles ahora, cuando amargo
me vuelvo y os acuso. Grande el número
no es, mas basta para sentirse acompañado
a la distancia en el camino. A ellos
vaya así mi afecto agradecido.

Acaso encuentre aquí reproche nuevo:
Que ya no hablo con aquella ternura
confiada, apacible de otros días.
Es verdad, y os lo debo, tanto como
a la edad, al tiempo, a la experiencia.
A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis
que ame todavía, devolvedme
al tiempo del amor. ¿Os es posible?
Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.

“A sus paisanos”

No me queréis, lo sé, y que os molesta
Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende.
¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.
Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
Leyenda alguna, caísteis sobre un libro
Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.
¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos
Inventados de mí por cuatro amigos
(¿Amigos?), que jamás quisisteis
Ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban
A la persona misma así traspuesta.
Mas vuestra mala fe los ha aceptado.
Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,
Respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,
Sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.
Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
Aquí. Y entonces la ignorancia,
La indiferencia y el olvido, vuestras armas
De siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
Precipitó en la nada, como al gran Aldana.
De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,
Pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo,
Criado estuve en ella y, por eso, es la mía,
A mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis
expresas excepciones,
A vuestros escritores de hoy ya no los leo.
De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,
Escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros
Al viento del olvido que, cuando sopla, mata.
Si vuestra lengua es la materia
Que empleé en mi escribir y, si por eso,
Habréis de ser vosotros los testigos
De mi existencia y su trabajo,
En hora mala fuera vuestra lengua
La mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
A mi persona y mi trabajo echar afuera
De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.
Grande es mi vanidad, diréis,
Creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena
Y acusándoos de no querer la vuestra darle.
Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros,
Y poetas de ahí tácitos lo dicen
Enviando sus versos a través del tiempo y la distancia
Hasta mí, atención demandando.
¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.
Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia,
Y gracias quiero darles ahora, cuando amargo
Me vuelvo y os acuso. Grande el número
No es, mas basta para sentirse acompañado
A la distancia en el camino. A ellos
Vaya así mi afecto agradecido.
Acaso encuentre aquí reproche nuevo:
Que ya no hablo con aquella ternura
Confiada, apacible de otros días.
Es verdad, y os lo debo, tanto como
A la edad, al tiempo, a la experiencia.
A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis
Que ame todavía, devolvedme
Al tiempo del amor. ¿Os es posible?
Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.
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jueves, 21 de septiembre de 2017

Por qué importan los libros infantiles. Un artículo de Jorge Téllez publicado en Letras Libres.

De los cuentos pedagógicos a las exitosas sagas que terminan en películas o campañas de marketing, los libros infantiles también muestran los distintos modos en que los adultos conciben la infancia. Jorge Téllez examina los criterios detrás del único género que describe a su público.
En el prólogo a Las aventuras de Tom Sawyer, por ejemplo, Mark Twain expresó el deseo de que los adultos no despreciaran su libro, “ya que está compuesto con la idea de despertar recuerdos del pasado en los adultos y exponer cómo sentían, pensaban y hablaban, y en qué raras empresas se embarcaban”. La misma idea de concebir y dirigirse a los adultos no por lo que son, sino por lo que alguna vez fueron, aparece al inicio de El principito, cuando Antoine de Saint-Exupéry pide disculpas al público infantil por dedicarle el libro a Léon Werth: “Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicarle este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria: A Léon Werth, cuando era niño.”

Detrás de estas explicaciones hay una concepción simétrica y fija de ambas etapas de la vida: si un adulto es un niño que ha crecido, el niño es una persona mayor en potencia, un adulto pequeño. Sin embargo, el conjunto de la literatura que entra en el cajón de lo infantil parte del desequilibrio que existe siempre que hablamos según categorías o conceptos aparentemente definidos por el sentido común. No hay nada más asimétrico que los discursos impuestos, en este caso, el de la infancia, normado y regulado por adultos. Hablar de manera integral sobre los niños implica reunir perspectivas sociológicas, psicológicas, pedagógicas, lingüísticas, antropológicas, legales y mercantiles que resaltan la idea de lo infantil como una producción dinámica y no como un concepto fijo y preexistente. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL REGALO. Un cuento de Gabriela Keselman.


El Regalo es un libro de argumento sencillo y concreto. El señor y la señora Buenospadres tienen un gran problema: no se les ocurre qué regalarle a su hijo Miguelito para su cumpleaños. Deciden consultarlo con él pero cuando el niño les tira algunas pistas, el problema se les hace mayor aún.

Miguelito quiere algo muy grande, muy fuerte, muy suave, muy dulce, caliente, que se mueva de un lado a otro, que lo haga volar, que le dé mucha risa y que le dure mucho tiempo. Al fin, el señor y la señora Buenospadres descubrirán que el gran regalo está mucho más al alcance de sus manos de lo que esperaban.

El ocurrente texto de Gabriela Keselman es la plataforma desde donde se disparan las espléndidas ilustraciones de Pep Montserrat en este álbum de páginas desplegables que, como libro-objeto, ya es un regalo en sí mismo.

Desde su aparición, El Regalo ha cosechado varios premios importantes: Premio de la Generalitat de Cataluña 1997, que se concede a los libros mejor editados, en la categoría "Libro Infantil Ilustrado" y el Premio "Los mejores libros de la década (1988-1998), otorgado por la revista española CLIJ. Su más reciente galardón fue haber sido seleccionado para integrar la lista "100 obras de literatura infantil española del siglo XX"; confeccionada por una comisión de 39 especialistas durante el VI Simposio sobre Literatura Infantil y Lectura (Madrid, 2000). Su versión en inglés (Kane/Miller Book Publishers,1999) fue elegida como uno de los "Mejores Libros de 1999" por la revista Child Magazine, publicación norteamericana de gran distribución, y también premiada por la National Association of Parenting Publications (NAPPA) y la organización Parent’s Guide to Children Media.
El Regalo fue editado en castellano, catalán, inglés, francés y coreano

El Regalo
Texto de Gabriela Keselman.
Ilustraciones de Pep Montserrat.
Barcelona, Editorial La Galera, 1996. Colección Libros Singulares.
Fuente: imaginaria.com.ar

El Sur también existe. Un poema de Mario Benedetti musicado por Joan Manuel Serrat.


Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe