domingo, 14 de abril de 2024

"HANSEL Y GRETEL". Un cuento de los hermanos Grimm


HANSEL Y GRETEL

Hermanos Grimm

En el borde de un bosque inmenso vivía un leñador muy pobre con su mujer y sus dos hijos.

El niño se llamaba Hansel y la pequeña, Gretel. El padre era tan pobre que apenas tenía para dar de comer a la familia y una vez, cuando hubo una gran hambruna en el país, el padre ni siquiera pudo ganar el pan de cada día. Una noche, afligido por sus pensamientos y dando vueltas en su cama, suspiró y le dijo a su mujer:

¿Qué va a ser de nosotros? ¿Cómo podremos alimentar a nuestros pobres hijos si no tenemos siquiera para nosotros mismos?

Y la mujer, que no era la madre sino la madrastra de los niños, dijo:

-Mañana mismo llevamos a los niños a lo más profundo del bosque; les encenderemos allí un fuego y dándoles un pedacito de pan a cada uno, marcharemos a nuestros trabajos y los dejaremos solos. Como no podrán encontrar el camino de vuelta, quedaremos libres de ellos.

-No, mujer -replicó el hombre- yo no puedo hacer tal cosa. Mi corazón no podrá soportar el remordimiento de haber abandonado a mis hijos en el bosque; pronto vendrían las fieras y los harían pedazos.

-Pues nos moriremos los cuatro de hambre. Ya puedes empezar a preparar las tablas para hacer los ataúdes.

La mujer estuvo dale y dale repitiendo una y otra vez lo mismo hasta que convenció al padre, aunque a él le daba mucha pena dejar a sus hijos en el bosque. A causa del hambre los dos niños tampoco habían podido dormir, así que escucharon todo lo que había dicho la madrastra.

Gretel se echó a llorar y le dijo a Hansel:

-Ahora moriremos.

-Calla, Gretel -dijo su hermano-, no te aflijas, yo veré cómo arreglamos esto.

Y así, mientras los padres dormían, se levantó y poniéndose su chaquetilla, abrió el portillo y salió sigilosamente.

La luna lucía clara y los guijarros que había delante de la casa resplandecían como monedas. Agachándose, Hansel recogió todos los que cupieron en sus bolsillos.

Al regresar, le dijo a Gretel:

-Ten confianza, querida hermana, duerme tranquila, Dios no nos abandonará. CONTINUAR LEYENDO

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